Posted on 01 julio 2010 by Admin
Por Nelson Razo
En un partido que durante la primera media hora prometía emoción y que se notaba competido, la Selección Mexicana de Futbol al final terminó metiendo solamente 1 gol contra 3 tantos de la escuadra Argentina dirigida por Diego Armando Maradona.
La esperanza comenzó a perderse después del primer gol del Carlos Teves (en el minuto 26) producto tanto de un error del arbitraje como de la defensa del tricolor.
La esperanza de pasar a Cuartos de Final se terminó de perder, y de ahí en adelante todo fue cuesta abajo para México, cuando Gonzalo Higuain anotó pocos minutos después (en el 33) el segundo gol para la selección Argentina.
A pesar de que “El Chicharito” aprovechó un error de Argentina en el minuto 71 y anotó para México, la estrella del partido, Carlos Tevez, ya había consumado el triunfo de Argentina con el tercer gol en contra de la selección del Vasco Aguirre en el minuto 52.
Posted on 01 julio 2010 by Admin
Por Le Critique
Que, como era de esperarse para los realistas, la esperanza en la Selección Mexicana de Fútbol no fue mas que eso y el Trí perdió ante Argentina de una manera predecible y se quedó, como siempre, en los Octavos de final de la Copa Sudáfrica 2010. Una ilusión menos… al menos por cuatro años. Ya veremos que pasará lo mismo para Brazil 2014.
Pero lo peor, y que ya opacó a la derrota de la Selección (que de cualquier forma se olvida rápido, como siempre cuando pierden), es la muerte del “querido” Shaka de Sinaloa. Todo mundo está consternado y ya existen hasta teorías de que su muerte estuvo “posiblemente” ligada al narcotráfico. Como que a la mejor andan por buen camino, ¿no lo creen?
Y para hacer el circo más dramático, no hay que dejar de mencionar la tristeza que embarga a los políticos mexicanos por la muerte del candidato tamaulipeco Rodolfo Torre. Y la gente sigue sin tomar en cuenta la cara de inútil de Gomez Mont… por cierto hablando de teorías descabelladas sobre investigaciones criminalísticas, y de resultados que son de esperarse pero nadie quiere creerlo, hasta que pasan.