Ahora sí que “ya es terrorismo!” dice nuestro presidente Felipe Calderón refiriéndose a las acciones del crimen organizado de los últimos tiempos en México.
Aunque sabemos que lo que lo hizo mencionar esa frase tan “comprometedora” fue la tan sonada tragedia de la ciudad de Monterrey donde más de 40 personas murieron en un incendio perpetrado por una banda de criminales en el ahora famoso Casino Royale, Calderón por fin sintió los pasos en la azotea que la ola de violencia le está causando desde principios de su administración y que al parecer se negaba aceptar en su totalidad.
Incontables veces la relación entre la violencia organizada en México y el concepto de terrorismo había sido mencionada por representantes del gobierno de nuestro vecino país del norte, por ejemplo. Ya desde el año pasado el congresista por el estado de Texas Michael McCaul introdujo la propuesta de que los principales carteles de la droga en México fueran considerados organizaciones terroristas para las leyes estadounidenses.
Según su propuesta, de ser aprobada las autoridades tendrían muchas más oportunidades para bloquear las acciones del crimen organizado mexicano en cuanto a acceder a cuentas de bancos y permitirle a la ley ser más estricta y tener más libertad en otros aspectos investigativos y penales.
Sin embargo, y muy a estilo Mexicano de estar a la defensiva solamente por reacción, el embajador de México en USA, Arturo Sarukhan respondió con una carta al periódico Dallas Morning News cuando publicó la nota sobre la propuesta del congresista McCaul con el siguiente comentario: “si ustedes etiquetan estas organizaciones como terroristas, tendrán que comenzar a llamar a los consumidores estadounidenses financiadores de organizaciones terroristas, y a los vendedores de armas proveedores de soporte material para terroristas”. Hasta se atrevió a comentar que los carteles mexicanos no eran terroristas sino solamente “negocios”.
Así que en vez de analizar la situación y buscar un punto medio, nuestros representantes en el extranjero hacen comentarios que se prestan fácilmente para ser interpretados con comentarios como el de que “el embajador Sarukhan defiende al crimen organizado” por parte de la opinión pública no solo de Estados Unidos, sino de nuestro país mismo.
No cabe duda que el estilo de la política es primero sentirse ofendidos antes de pensar en una solución para la polémica del término “Terrorismo”, ya que tampoco es tan fácil como el mismo congresista McCaul propone. Y el problema está en la misma palabra “terrorismo”.
Resulta que, desde cierto punto de vista lógicamente, no es tan fácil etiquetar a una organización criminal como terrorista por el simple hecho de que el término no está definido universalmente y porque de hecho la mayoría de las definiciones se basan en el origen del mismo. Y el terrorismo nació como una herramienta de control político e ideológico. Y, para bien o para mal, hasta ahora no puede establecerse claramente que las organizaciones criminales como los carteles de la droga en México busquen algo político o ideológico. Como dice Sarukhan, son simplemente negocio y el control que buscan es económico, aunque lamentablemente por medio del miedo.
Si solamente el término terrorismo fuera definido por su etimología independientemente de las connotaciones ideológicas, otra cosa fuera. Pero pues mientras a varios poderosos no le convenga redefinir el término, difícilmente se llegará a un consenso.
Ah pero ahora resulta que, después de la tragedia del Casino Royale, la ley “se está poniendo más dura”, y nuestra autoridades ahora “condenan” más enérgicamente las acciones del narco y mandan más apoyo a los lugares en conflicto. ¿Qué les he dicho todo el tiempo? Ya que en niño se cae al pozo… Estos gobernantes nuestros que ni siquiera se preocupan por disimular su falta de capacidad para sus cargos. ¿Por qué tiene que esperar a que todo se ponga más oscuro para prender las luces? No cabe duda.
Y de lo que no cabe duda también localmente se cuecen habas. Ahora saldrán los regidores con que lo del Casino Royale es otro ejemplo de la necesidad de bloquear el establecimiento de casinos en Tecate. Pero, esperen. ¿Qué no hay ya un casino en Tecate? ¿Qué no se supone que primero está la libertad de competencia y que un gobierno no puede favorecer a ninguna empresa en particular cuando se trata de libre mercado? ¿Qué no se supone que las propuestas generales en cabildo se analizan y no se deben decidir en ese mismo momento porque en muchos casos no es sabio hacerlo sin tener “los pelos de la burra en la mano”?
Extraño resulta además que la misma fracción Panista (a excepción de uno) haya aprobado una propuesta de un regidor Priista cuando la justificación fue todo menos convincente. ¿No querían pensarle ya porque estaban cansados de dos horas de Sesión? ¿Se quizieron hacer los tradicionalistas?
Lic. Nelson Razo
Director Editorial



A 24 años de aquella trágica mañana en la ciudad de México, el pasado lunes 21 de Septiembre, se llevaron a cabo algunos simulacros para recordar el temblor de 1985, que nos hace el recordatorio acerca de cuán fácil perder de un momento a otro nuestra vida o pertenencias. Estos simulacros son llevados a cabo en todos los niveles educativos así como en algunas dependencias de gobierno y empresas privadas.







