No cabe duda. Ya una vez comenté en Cómo Funciona (sección que por falta de espacio este número no publicamos) sobre la mala y de hecho hasta peligrosa mezcla que puede resultar la política y la ciencia. Esa vez escribí sobre el Elefante Blanco de la ciencia mexicana, el INMEGEN.
Ahora claro, tenemos otro elefantito de esos, nuestra NASA mexicana. Pero de eso hablaré en otra edición. Esta vez tendré que comentar un tema que por mucho tiempo he visto últimamente en la televisión cuando nuestro presidente Felipe Calderón toma la palabra en las últimas visitas a eventos en otros países. Sin embargo esta vez lo hizo en el nuestro.
Al parecer nuestro presidente tiene por ahí alguna agenda que no le gusta revelar (y no soy paranoico como los que alucinan sobre el Amero y que hay un plan secreto para unir a todo el continente americano en un solo gobierno… eso no le conviene a nadie, mucho menos a los gringos). De cualquier forma, a lo que me refiero es a que en la visita que hizo con motivo de las últimas lluvias que inundaron la región veracruzana, Felipe Calderón se aventó su obligatorio “speech”.
Todo hubiera estado bien (bueno, no bien, solo normal) hasta que entre sus declaraciones no faltó el mencionar que “estos estragos son producto del cambio climático”. ¿Cómo la ven? Ahora resulta que Felipe Calderón sabe cómo funciona el planeta y asegura tajantemente que las inundaciones (que son normales en esos lugares de la república periódicamente) son producto de lo que “los humanos le hemos hecho al planeta”, de su famoso calentamiento global, pues.
Mientras decenas de miles de personas en los estados afectados se quedan sin casa y sin pertenencias debido en gran parte a la falta de inversión en prevención de desastres, nuestro presidente se pone a hablar de teorías que no están ni estarán comprobadas en mucho tiempo (y lo más probable es que se compruebe que no son ciertas) sobre la interacción de los elementos atmosféricos que no se pueden predecir ni con semanas de antelación, como si supiera de lo que habla.
Resulta irrisorio que, entre su discurso sobre la “preocupación” que tiene su gobierno sobre la seguridad y la reacción ante desastres como las inundaciones de Veracruz, lance su mensaje de que está preocupado porque México se convierta en un país comprometido con políticas anti calentamiento global, como si ya hubiéramos pasado de ser un país subdesarrollado a uno desarrollado.
Para quienes no saben de lo que hablo y aun creen en lo que les dicen los que ni saben sobre el famoso “Cambio Climático”, deben saber en pocas palabras que la realidad es que es casi imposible comprobar que la humanidad sea la responsable de que el planeta esté cambiando sus patrones climáticos. La verdad es que TODO el tiempo cambia de patrones climáticos. Y no me refiero al curso de años o siquiera decenas, sino centenas y decenas de millares de años.
Los humanos solamente somos conscientes de unos cuantos cientos de años de historia. Y para acabarla la olvidamos en unas cuantas décadas. Pero por ahí seguramente a alguien le conviene andar predicando que somos responsables y que hay que hacer algo por remediarlo, como si se pudiera o fuera nuestra culpa en realidad. Para quienes quieran saber más, les recomiendo busque documentales como “The Global Warming Swindle”. Ya verán datos que no les dicen en ninguna parte en los medios o en los discursos presidenciales tradicionales. Y también verán los detalles que a al Gore no le gusta mencionar en sus documentales ganadores de Óscares.
Entrando a tragedias menos húmedas y polémicas menos globales, se sabe por ahí que, a pesar de que se anda manejando algo hermético el show, ya andan por ahí manos que mesen las cunas tratando de moverle el plan a nuestro próximo presidente. Como ya saben que a mí no me interesa mucho los atolladeros políticos (excepto para analizar la manera en que la primitiva naturaleza humana afecta el comportamiento de esas personas que se quieren hacer llamar “servidores públicos”), solo les comento que, aunque existen algunos por ahí preocupados por que la siguiente administración demuestre algo de trabajo, ya andan por ahí rumores de compromisos políticos que no le harían muy bien a los planes del siguiente Ayuntamiento.
Pero, seamos realistas ¿qué esperábamos? Lo único bueno que esperamos que al menos una que otra dependencia haga lo que pueda con lo que se le asigne. Después de todo, recordemos que la gente ya sabe que en cualquier momento si una administración no les funciona la pueden cambiar dentro de tres años… lástima que tenga que pasar tanto tiempo.
Así que, ya veremos si los planes se mantienen o los cambian y al final salen con que a chuchita la bolsearon.
Nelson Razo
Director Editorial