El claro tema de la semana es el arguende que ya se está armando desde hace varios meses con las visitas del periodista y poeta Javier Sicilia a los legisladores mexicanos para tratar el tema de la Seguridad Nacional, en compañía de su “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”.
Y quienes recuerden algún Editorial pasado ya sabrán que el punto de vista de un servidor no es el esperanzador en cuanto a este tipo de propuestas de “movimientos ciudadanos”. Si bien es muy necesario que el pueblo exija lo que sus gobernantes les deben (en este caso seguridad), la realidad es que en la mayoría de los casos (si no es que en todos) este tipo de protestas solamente logran, en el mejor de los casos, soluciones a medias que después de un tiempo se olvidan y se dejan de aplicar.
Pues resulta que hace ya varios días, el ahora famoso poeta-periodista Sicilia expresó su indignación a los al parecer oídos sordos de los legisladores ante su movimiento y sus exigencias, comentando que “los legisladores faltaron a su promesa y a los compromisos acordados en el Castillo de Chapultepec”.
La promesa era que el Congreso escucharía primero las propuestas de Sicila y su movimiento antes de pasar reformas a la Ley de Seguridad Nacional, promesa que Sicilia proclama fue rota. Los integrantes del Movimiento Por La Paz Insisten en que las organizaciones civiles estaban trabajando en un proyecto el cual se debería de presentar a los legisladores, y en cambio ellos aprobaron ésta Ley de Seguridad Nacional sin esperarse, con lo cual el movimiento que encabeza Javier Sicilia no está de acuerdo.
¿Pero de qué consta esa famosa Ley que aprobaron y que Sicilia encuentra tan errónea y opina que no es conveniente para el pueblo y para una verdadera seguridad?
La función básica de esta versión 2.0 de la Ley de Seguridad Nacional se encuentra en regular la atribución constitucional de Presidente de la República para convocar a las fuerzas armadas en tiempos de relativa paz con el fin de auxiliar a la autoridad civil. Auxiliar dice, no hacerse cargo de las funciones de las autoridades federales, estatales y municipales civiles.
Sin embargo, básicamente hace oficialmente legal que el ejército combata el crimen cuando lo desee el presidente, dejando así las polémicas de inconstitucionalidad de las que tanto se habla en los medios. Sin embargo, las reformas no solamente toman el punto de las acciones militares, sino que refieren también al trabajo de los tres poderes federales: ejecutivo, legislativo y judicial y fueron formuladas con la participación de los aludidos. Además, las reformas a la ley hacen oficial la restricción al fuero militar, tema que desde mucho tiempo atrás se había debatido por ser esencial para la protección a los derechos humanos de las víctimas.
Los detalles obviamente no interesan para este Editorial, ya que serían demasiados y caeríamos en lo que hacen mucho otros medios, atarantando a la gente con detalles nimios. Lo que realmente interesa es el análisis crítico. Y por eso debemos preguntarnos ¿en realidad debemos creer que esta vez los legisladores se fijaron en todo y pensaron en la mejor forma de evaluar y hacer funcional todas esas reformas a la Ley de Seguridad a la hora de tenerlas la práctica?
¿En realidad debemos sentirnos seguros de pensar que no influirá la costumbre de tantos años en la “nueva” forma de combatir al crimen que se establece en la revisión de la Ley de Seguridad?
La respuesta a esas preguntas ya la han de imaginar. Cuando lo vemos desde ese punto, no nos queda más que darle el beneficio de la duda al movimiento de Javier Sicilia. Chance y él y su grupo de protestantes tienen en mente todos esos detalles que a los legisladores se les pasan por la obvia razón de que no les interesa el pueblo y si se ocupan de aprobar o desaprobar leyes es simplemente por presión o por conveniencias partidistas.
Así es que es por esto que últimamente nos encontramos y nos seguiremos encontrando a Javier Sicilia hasta en la sopa, de tanta mención e importancia que le dan los medios tanto digitales como impresos. Como es costumbre, esto ya se convirtió más en un circo mediático que en un ejemplo de que el pueblo “ya se cansó de que no lo escuchen sus gobernantes”.
Ya hasta los mismos legisladores están tomando el asunto a su beneficio y se están haciendo las víctimas del desprecio de Sicilia y su movimiento, porque ahora resulta que son ellos los que lo están invitando de regreso a que sigan las pláticas con el Movimiento Por La Paz. Según ellos porque les preocupa la opinión y las propuestas del pueblo. Sí como no.
Lic. Nelson Razo
Director Editorial



El pasado 31 de octubre se llevó a cabo una reunión en la sala de conferencias del Jardín Cerveza, dirigida por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), con el fin de informar sobre el Sistema Estatal de Justicia Alternativa Penal.







