Por S. Ortega
Es domingo por la mañana y el señor Bribiesca se dirige al cajero de una farmacia con nombre de ciudad para hacer un retiro en efectivo, cuál fue su sorpresa que al consultar el saldo se percata de que su cuenta sólo tiene un saldo de cuarenta pesos, tenía más de seis mil. Ante el inminente desfalco Bribiesca se dirigió al Ministerio Público (MP) para levantar una denuncia por robo.
El señor que lo atendió en el MP le aconsejó que marcará al número 01 800 que se encuentra grabado al reverso de su tarjeta, ya que ellos no podían hacer nada, además le confesó que a él, al servidor público, le había pasado exactamente lo mismo. Bribiesca llamó al número y una señorita de la sucursal bancaria le reportó la queja.
Con la queja reportada se dirigió a la sucursal para obtener atención personal. Ahí le imprimieron un estado de cuenta para que identificara los movimientos bancarios que no reconociera, identificó los dos últimos, los cuales habían sido realizados dos días antes de su consulta en el cajero: “identifique los movimientos porque son retiros de cantidades fraccionadas, terminadas en un peso” expresó el señor Bribiesca, trabajador de una tienda de autoservicios.
“Aparte de que ya te robaron, el banco te pide trescientos treinta pesos para abrir una investigación por cada retiro, es una investigación que se resuelve a más tardar en cuarenta y cinco días naturales, si las investigaciones salen a favor tuya te reintegran el dinero”. El señor expresó que no le quedaba de otra más que pagar las dos investigaciones, porque de otra forma era como aceptar que los quería tranzar.
Las autoridades legales se escudan diciendo que no pueden dar seguimiento a estos casos de robo debido a que el delito no esta tipificado en el código penal, que es absurdo empezar una investigación para rastrear a los culpables debido a que ellos no tienen acceso al sistema electrónico del banco. Por ende, relegan las investigaciones a las instituciones bancarias.
Se le olvida a las instituciones que existe en México la llamada Policía Cibernética, dada a conocer más ampliamente desde el 2002 y que al parecer no da para mucho en Tecate, según otros medios dicho cuerpo policiaco tiene entre sus competencias: “prevenir… delitos que se cometen en y a través de una computadora, principalmente aquellos que atentan contra las instituciones y la población vulnerable…”
“…atrapar a los delincuentes que cometen fraudes, intrusiones y organizan sus actividades delictivas en la red, sin que necesariamente se dediquen a la pornografía infantil ”(El siglo de torreón, 2/feb/03). El aumento de la clonación de tarjetas se debe a las vísperas de los aguinaldos y también a la incompetencia de la Policía Cibernética que ante al avance de la tecnología se esta quedando obsoleta refugiada en el centro del país.
Mientras, los bancos investigan y los funcionarios como el Ingeniero Jorge Arredondo de la Secretaría de Desarrollo Urbano (SIDUE) se asombra al ver su cuenta en treinta y ocho pesos, o la señora Lupita que trabaja en el ayuntamiento, que es cuidadosa con sus cuentas y que ve en menos de ochenta pesos su cuenta: “Yo creo que no es la culpa de los bancos sino de los cajeros automáticos” dice la señora Lupita. Lo curioso de saber que a los políticos también les roban los hackers es por aquella frase de ladrón, que roba ladrón, merece cien años de perdón.