Por S. Ortega
Pasa todo el año y allegadas las fiestas decembrinas todos decidimos autoevaluarnos. Dirán algunos que lo hemos hecho mal, otros bien, unos dirán: ¡mentira!, otros aplaudirán solemnes el discurso político, total, que hagan, digan y prediquen lo que quieran y cuanto quieran, al cabo que “lo paseado nadie no se lo va a quitar” , además, golpe dado ni dios lo quita y el pan comido no regresará a las pobres manos.
¿Y las promesas hechas por los demás?, dónde ha quedado la dichosa encuesta que el Comité Ciudadano de Seguridad Pública levantaría, para evaluar a las autoridades de Seguridad Pública, en el mes de noviembre, el mes ya vino y se fue y nada de nada. Dónde quedan los resultados sobre el estudio técnico aplicados para las concesiones al transporte urbano.
El rumbo que llevan las cosas nos dice que lo chismoso no se nos va a quitar nunca, y es gracias a esos chismes cómo la gente se va enterando sobre una distorsionada realidad, la pregunta es: ¿qué tanto nos gusta el chisme?. Sin embargo, hay que aclarar, que ante las pruebas más contundentes nadie puede esconder la mano con que tiró la piedra.
Veamos informes de gobierno, contemos a los drogadictos detenidos por seguridad pública, verifiquemos cuántos policías existen en la ciudad y cómo se distribuyen en el municipio, cuántos empleados tiene el Honorable Ayuntamiento de Tecate, cuánta gente en las invasiones y colonias recién nacidas.
Veamos todo alrededor, hagamos un alto, rindamos cuentas y a según el rumbo que llevan las cosas, dictaminemos quién no está haciendo qué, cuántos son los que están y cuántos los que deberían, cómo sucedieron las cosas y cómo deberían de suceder, qué pasó y qué es lo que urge que pase, haber, haber… ¿qué se vaya de viaje otra vez?










